SOCIEDAD
30/11/2024
El día que la Resistencia Peronista intentó tomar el regimiento 11 de Infantería: cuatro muertos tras cuatro horas de combate
Fuente: telam
El 30 de noviembre de 1960 un grupo de militantes asaltó una guarnición del Ejército en Rosario. La acción fracasó. En Salta, el Gran Buenos Aires y Mendoza se hicieron otras operaciones
En la madrugada del 30 de noviembre de 1960, un grupo armado de más de cincuenta militantes peronistas al mando del coronel (RE) Julio Barredo y el general (RE) Miguel Iñiguez llegó hasta el Regimiento 11 de Infantería, en Rosario. Con la ayuda del capitán Juan Carlos Rossi y algunos suboficiales de la guarnición se apoderaron de la guardia. Hubo un duro enfrentamiento no previsto en el que murió Julio Barredo y tres de los defensores: el sargento 1° José Teodoro Valdez y los soldados conscriptos Juan Carlos Osorio y Aníbal Medina. En la madrugada, efectivos de la Gendarmería Nacional y de otras fuerzas acudieron al lugar y tras cuatro horas de combate recuperaron el cuartel. En simultáneo con aquel ataque al Regimiento 11, la Resistencia Peronista realizó una acción en Tartagal, Salta y organizó estallidos de bombas en el conurbano bonaerense.
Al igual que había sucedido en el levantamiento de Valle en 1956, los militares implicados en la conspiración sobrestimaron el apoyo de sus colegas en actividad. Pero, los militares de adentro del Regimiento fueron pocos y el intento de toma fue resistido al punto de ocasionar cuatro muertos. El otro dato que marca la poca participación militar es el número de condenados: fueron tres militares y 48 civiles. Está claro que la militancia civil peronista, se sumaba con mucho más entusiasmo que los militares, a todas las conspiraciones que prometían el regreso de Perón.
Los civiles que participaron en el fallido intento de toma del Regimiento fueron investigados en el juzgado Federal de Rosario. En el fallo se de terminó que:
- Según la excelente investigación de Anabella Gorza “Peronistas y militares, una vieja relación”. En la cabeza de la conspiración estaban entre otros los militares retirados Miguel Ángel Iñíguez y Julio Barredo y los sindicalistas Dante Viel y Armando Cabo.
Durante el gobierno peronista, el coronel Julio Barredo fue agregado militar en la embajada argentina en Francia; ayudante de campo del secretario de Ejército, general Humberto Sosa Molina y colaborador del jefe del Ejército, general Franklin Lucero. A diferencia de Juan José Valle y otros militares fusilados en 1956, el nombre del coronel Julio Barredo, es casi desconocido en el panteón de los mártires del peronismo. Dante Viel fue un reconocido dirigente de UPCN y siguió su militancia gremial peronista hasta su fallecimiento. Armando Cabo (padre de Dardo Cabo) en ese momento era un dirigente de la UOM muy cercano a Augusto Timoteo Vandor.
El libro “Perfume de los Almendros” de Gerardo Médica, recoge el testimonio del militante de la resistencia peronista de La Matanza, José Roberto Maldonado que participó del hecho sucedido en Salta: “En el 59, ya estábamos organizados y teníamos órdenes de viajar a Salta, porque iba a haber un levantamiento. Con un grupo de cuatro, Pila, Eloy González, Castro y otro más, nos preparamos para el viaje, siempre con dinero que era de nuestros propios recursos.(…).La orden era, ir a Salta a tomar el Regimiento de Monte, allí había grupos de la resistencia vinculados a gremialistas del SUPE (Petroleros), porque Tartagal era una zona muy petrolera. Después de un largo viaje en tren, llegamos el mismo 29 a la mañana. Nos encontramos con el teniente Escudé y el sargento Clavell y fuimos destacados para tomar el aeropuerto con dos muchachos más. Lo tomamos, y comunicamos por radio que se cerraba el aeropuerto por cuestiones climáticas. (…). Las órdenes decían que el General Perón iba a volver por Bolivia. Ese era el motivo de tomar el regimiento de Monte, que está muy cerca de la frontera. Estaba previsto que se iba a levantar Tucumán, que no se levantó y fundamentalmente Rosario, donde Iñíguez, iba a ponerse a la cabeza de la revolución”.
Si bien fueron muchos los sindicatos involucrados con el intento de Iñiguez (la mayoría de las 62 Organizaciones) la Unión Obrera Metalúrgica(UOM) en cabeza de Augusto Timoteo Vandor, aparece como el más comprometido. En ese momento Alberto Campos, un hombre ligado a la UOM y a la CGT, era delegado de Perón. Y entre los conspiradores rosarinos estaba José Notaro también metalúrgico. La mayor sospecha de las autoridades recayó sobre la UOM, porque detectaron, que el día anterior a la sublevación, habían retirado 17 millones de pesos en efectivo del Banco Nación, cuyo destino era sostener las acciones revolucionarias. Por eso fueron detenidos los dirigentes: Lorenzo Miguel, Luis Pugliese, Osvaldo Pérez, José Notaro, Paulino Niembro y Amado Olmos.
En Tartagal, los presos militares fueron: teniente coronel (r) Eduardo Escude; Mayor (r) Schmit; sargento (r) Francisco Zavala; sargento 1º (r) Luis Ángel Clavell; suboficial principal de Gendarmería, Roberto Peralta; y sargento 1º de Gendarmería, Lorenzo Amarilla.
El autor escribió los libros Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.
Fuente: telam