POLITICA
03/10/2025
Murió Vera Jarach, un símbolo de las Madres de Plaza de Mayo y sobreviviente de la Italia fascista
Fuente: telam
Tenía 97 años. Llegó al país en 1939, huyendo de las leyes raciales de Benito Mussolini. Otra vez, la violencia reapareció en su vida tras la desaparición de su hija Franca durante la dictadura de 1976. Participó activamente del movimiento de DDHH. El mensaje de Cristina Kirchner
La tragedia la encontró en varias oportunidades. Perdió a su abuelo en el campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Durante su juventud, conoció a Jorge Jarach, ingeniero italiano con quien se casó y tuvo una hija, Franca. El 25 de junio de 1976, durante los años del terrorismo de Estado, la joven estudiante y militante política del Colegio Nacional Buenos Aires (CNBA) fue secuestrada a los 18 años.
“Así que yo de golpe tuve algunos datos y fue buenísimo poder contar con ellos porque la incertidumbre, no saber, es lo peor. Supe que duró muy poco en ese lugar, duró menos de un mes. Cuando terminó el secundario, una de las actividades que realizaba era ir una vez por semana a un taller gráfico donde aprendía. Creemos que la secuestran en un café que se llama Exedra, en Córdoba y Carlos Pellegrini”, reconstruye Vera, en uno de sus conocidos relatos.
En estos espacios, impulsó homenajes y acciones para mantener viva la memoria de las víctimas de la dictadura militar y fortalecer la educación en derechos humanos.
Sus compañeras y compañeros en el movimiento de derechos humanos difundieron un mensaje de despedida firmado por Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, destacando la integridad, cultura y perseverancia que caracterizaban a Jarach. Su frase “Nunca más el Silencio” quedó asociada como consigna y legado en la defensa de los derechos humanos.
“Mi testimonio es como un mensaje que puede dar una abuela: Sigan siempre adelante. Sueñen, porque no es malo soñar. Proyecten, porque es bueno proyectar. Únanse, porque es bueno estar unidos en todas las cosas. La amistad es uno de los dones más grandes de nuestra vida, la otra es la libertad y la otra es la solidaridad. Todas estas cosas juntas pueden hacer que una vida tenga un largo desarrollo, tenga verdaderamente un sentido”, recomendaba Jarach.
Fuente: telam