01/03/2025
La tragedia del Irish Mail, el accidente ferroviario que cambió la historia de Reino Unido
Fuente: telam
En 1868, un tren expreso descarriló y se incendió en Gales, dejando 34 muertos. Un error fatal expuso la falta de seguridad en los ferrocarriles británicos y obligó a reformas clave
>El 20 de agosto de 1868 se dio una de las tragedias más recordadas del siglo XIX en el A mediados del 1800, la expansión del ferrocarril revolucionó el transporte, pero la falta de normativas y medidas de seguridad lo convirtió en un medio peligroso. La competencia entre empresas ferroviarias, la descoordinación en los horarios y el mantenimiento deficiente provocaban accidentes con frecuencia.
En ese contexto, apareció el ferrocarril de Chester y Holyhead, inaugurado en 1848. Este permitió la conexión directa entre Londres e Irlanda, beneficiando a la aristocracia británica y al servicio postal de Royal Mail. Sin embargo, la seguridad seguía siendo deficiente debido a errores humanos y a la falta de sistemas de frenado eficaces.En este contexto de vulnerabilidad, el Irish Mail inició su viaje poco después de las 7:30 a. m. A bordo viajaban pasajeros destacados como, por ejemplo, la duquesa de Abercorn, esposa del Lord Teniente de Irlanda, acompañada por cinco de sus hijos, incluido su primogénito, el marqués de Hamilton.
Estos vagones, que transportaban barriles de madera llenos de 1.800 galones de parafina, comenzaron a rodar sin control en dirección al tren de pasajeros.
A medida que el tren doblaba una curva cerca de Abergele, el maquinista Arthur Thompson vio los vagones sueltos aproximándose a gran velocidad. De inmediato, cortó el vapor y el fogonero Joseph Holmes aplicó el freno. Pero la distancia era demasiado corta para evitar la colisión.La locomotora y los vagones delanteros del Irish Mail impactaron contra los vagones de mercancías, provocando un descarrilamiento violento. En cuestión de segundos, la parafina se derramó y estalló en llamas, envolviendo en fuego los primeros cuatro vagones de pasajeros. Joseph Holmes murió en la explosión, mientras que Thompson logró saltar de la locomotora gravemente herido.Mientras el incendio se propagaba, algunos pasajeros que habían logrado salir ilesos ayudaron a desenganchar los vagones traseros para alejarlos de las llamas. Entre ellos, el marqués de Hamilton, quien corrió de vuelta a la estación de Abergele para pedir ayuda y detener un tren de pasajeros que se aproximaba en la vía contraria.
Una vez controladas las llamas, la imagen que se descubrió fue desoladora. Todos los pasajeros de los primeros vagones murieron, mientras que los que estaban en la parte trasera del tren pudieron salvarse. En total, 33 personas perdieron la vida.
Debido a la intensidad del incendio, se recurrió al testimonio del personal ferroviario de Chester, que había asistido a los pasajeros al abordar, y a la recuperación de objetos personales entre los escombros para determinar quiénes estaban en los vagones destruidos.Semanas más tarde, el maquinista Arthur Thompson murió a causa de sus heridas, elevando el total de fallecidos a 34.
El informe de la Junta de Comercio criticó duramente a la empresa ferroviaria London and North Western Railway (LNWR) por no garantizar la seguridad de sus pasajeros.Tras la tragedia, se implementaron nuevas regulaciones de seguridad en la red ferroviaria, buscando evitar tragedias similares.
El desastre del Irish Mail expuso fallas de seguridad en el transporte ferroviario británico, lo que llevó a la implementación de nuevas regulaciones y mejoras en los sistemas de frenado. También impulsó cambios en los protocolos de identificación de víctimas en accidentes.
Fuente: telam
