19/11/2025
Educación e inteligencia artificial: por qué los maestros serán claves para formar mentes exploradoras según una referente global
Fuente: telam
La IA llegó a las aulas y plantea desafíos inéditos: desde nuevos riesgos pedagógicos hasta la necesidad de que los docentes desarrollen nuevas habilidades. La investigadora Rebecca Winthrop brindó una conferencia en el World Schools Summit 2025, en Abu Dhabi, donde subrayó el rol decisivo de los maestros para guiar a las nuevas generaciones
>El desembarco de la IA en las aulas es uno de los temas más candentes en estos tiempos. Es una realidad: no es un escenario futuro. Y los líderes de la educación, conscientes de que están transitando un camino desconocido, sin precedentes para la humanidad, se sientan a debatir sobre su rol, su potencial y su alcance. En el reciente World Schools Summit 2025, organizado por T4 Education, en colaboración con Aldar Education —uno de los grupos educativos más grandes de Abu Dhabi— y la Emirates Foundation, los oradores coincidieron en que un uso adecuado de la tecnología es capaz de enriquecer las mentes de las futuras generaciones. ¿Cuál es el rol decisivo de un docente para que eso suceda? ¿Por qué los maestros son irremplazables? ¿Cuáles son las advertencias y peligros?
La autora de The Disengaged Teen: Helping Kids Learn Better, Feel Better, and Live Better (El adolescente desvinculado: Ayudando a los niños a aprender mejor, sentirse mejor y vivir mejor), abordó la temática con una reflexión sobre la educación escolar tradicional y no sobre la revolución tecnológica en sí. Cuestionó el enfoque predominante en los sistemas educativos a nivel mundial, que tienden a ser estructuras donde predomina el cumplimiento de normas, algo presente en muchos países, donde la cantidad de reglas rutinarias marca la experiencia educativa.
Rebecca Winthrop nació en un pueblo de Oregon, Estados Unidos, de pocos habitantes y rodeada de naturaleza. “Fue una infancia gloriosa, solo andaba por ahí, rodeada de muchos árboles y osos. Pero, realmente anhelaba hacer algo significativo en el mundo. Y en la universidad descubrí los derechos humanos y dije: “Quiero ser abogada de derechos humanos”, contó sobre sus inicios.
Rebecca Winthrop relató que comenzó su carrera profesional en escuelas del Bronx, en el distrito escolar con mayores índices de pobreza de Estados Unidos. Allí se dedicó a los apoyos para la integración educativa y laboral de personas beneficiarias de asistencia social y de refugiados. Según afirmó, “encontré la burocracia muy frustrante” tanto en ese ámbito como en su posterior trabajo en la ONU, lo que la llevó a reorientar su camino laboral.
Posteriormente, coordinó programas de educación para adultos migrantes, experiencia que le permitió identificar que su principal interés reside en el trabajo sobre ideas, la investigación y la elaboración de políticas, reuniendo grupos para promover el cambio. Tras obtener su doctorado, asumió la dirección del área educativa en el Comité Internacional de Rescate, organización centrada en la educación en emergencias humanitarias.Winthrop señaló que, cuando ingresó al sector hacia 2000, la educación no figuraba entre las prioridades humanitarias, centradas en intervenciones de supervivencia como el acceso a agua, refugio y seguridad. Explicó que la comunidad educativa insistía en reclamar recursos aunque “la educación no encajaba” como salvavidas inmediato. Junto a sus colegas, replanteó el enfoque al destacar que la educación en contextos de emergencia no sólo salva vidas, sino que “sostiene la vida”, sobre todo considerando que la estancia promedio de una persona refugiada en campos puede extenderse hasta 17 años.La especialista plantea la idea de que crear un sistema educativo completamente nuevo resulta más sencillo que modificar sistemas existentes con infraestructura consolidada. Cuestionó el modelo tradicional al plantear la necesidad de integración del Ministerio de Educación con el Ministerio de Trabajo, argumentando que la desconexión entre ambos carece de sentido y que su cooperación podría ser más eficaz para los propósitos educativos y laborales. No se hizo referencia a esto, pero ambas carteras están integradas en la Argentina desde la asunción del nuevo Gobierno. De hecho, la ministra Sandra Pettovello En septiembre de 2024, un grupo de expertos en cooperación con Brookings, formó un Grupo de Trabajo Mundial para abordar el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en la Educación, centrándose especialmente en la IA generativa y en los niños en edad escolar. El motivo principal, según explicó la investigadora, fue evitar repetir los errores cometidos con la integración de las redes sociales, donde educadores, familias y actores escolares no participaron en el diseño e implementación, lo que contribuyó a efectos negativos como la desinformación y la propagación de discursos de odio, a pesar de los beneficios iniciales esperados de conexión y creatividad. El grupo apuntó a identificar posibles riesgos de la IA antes de que ocurran en el entorno educativo. El informe resultante, con fecha prevista de publicación el 14 de enero, recopila los hallazgos de un estudio que abarcó 50 países e incluyó entrevistas a padres, estudiantes, maestros y tecnólogos. Los resultados muestran que los jóvenes con suficiente preparación y motivación pueden aprovechar la IA generativa para fortalecer su aprendizaje, mientras que aquellos con menos conocimientos pueden ver perjudicado su desarrollo, ya que la IA puede ofrecer respuestas menos precisas y afectar la adquisición de contenidos.
El trabajo subraya la importancia de no equiparar la experiencia de adultos ya educados utilizando IA con la de niños en formación. Se resalta que el conocimiento de contenido es fundamental para el aprendizaje y debe mantenerse como base, acompañándose de habilidades complementarias pero sin dejarlo de lado.El informe recomienda integrar estas experiencias positivas en la educación escolar, reconociendo que el desarrollo de habilidades y conocimientos requiere, en primer término, procesos guiados por un maestro y un aprendizaje autónomo, aunque puedan acompañarse eventualmente con asistencia digital.
Winthrop destacó la importancia de que los niños interactúen con modelos de lenguaje artificial acompañados por adultos, dedicando tiempo a la experimentación libre para observar cómo utilizan la tecnología. Una hora cada semana. “Compartan, discutan, vea que pasa con los niños. Probablemente harán cosas ridículas, como, el que vi estaba tratando de que la inteligencia contara hasta un millón, en voz alta. Decía: ”Contá hasta un millón.” Y el modelo le respondía: “No, eso tomaría demasiada energía y tiempo. ”Contá hasta un millón”, y le parecía divertidísimo”, apunta. Así que habrá cosas tontas que intentarán, pero también intentarán... Aprenderán cómo se usa, aprenderán sobre la tecnología”.
El texto advierte sobre los riesgos de emplear la inteligencia artificial para facilitar aprendizajes automáticos y poco comprometidos, ejemplificando con el caso de estudiantes que entregan ensayos generados con escasa intervención personal. También se alerta acerca del aislamiento y la reducción de la interacción social que puede provocar un mal uso de esta tecnología. “Cualquier cosa donde la IA generativa socave el aprendizaje de los niños es un mal uso. Donde les enseña a los niños que aprender es sin esfuerzo, me preocupa mucho esto, es un mal uso. Muchos niños que vimos ponían una o dos indicaciones en un modelo de lenguaje y éste generaba un ensayo, y decían, “¡Mira lo que hice!” Y yo decía, “Ese no es tu ensayo.” Y decían, “Sí, sí, yo lo hice.” Yo decía, “Pusiste, como máximo, 15 palabras en una caja de chat. No escribiste este ensayo. Así que esta idea de aprendizaje sin esfuerzo, si la IA generativa se usa para socavar eso, es un gran problema”, manifestó.
Finalmente, destacó el rol decisivo de los docentes para guiar este proceso de innovación tecnológica en el aula, promoviendo entre ellos una actitud de exploración y liderazgo para que acompañen a los estudiantes en este nuevo contexto educativo. “Creo que los educadores tienen un papel enorme que desempeñar. Y mi esperanza sería, algo en lo que quiero trabajar a continuación, es realmente cómo ayudar a los educadores a desarrollar esta mentalidad de modo explorador. Porque van a tener que liderar esta exploración con los niños en las aulas. Y no tienen que ser los únicos que la lideren, pero son muy poderosos en la vida de los niños, y pueden modelar cómo hacerlo bien”, concluyó.
Fuente: telam
