20/04/2026
La belleza de la semana: la historia del pintor Walter Sickert, �el hombre detrás de Jack el Destripador?
Fuente: telam
Pese a sus icónicas obras y a su legado en el arte británico, el artista de origen alemán es recordado por su supuesta conexión con los asesinatos de Whitechapel, una teorÃa reavivada por investigaciones, libros y rumores inagotables
�Quién es Walter Sickert? Un gran artista. Una de las figuras más prominentes de la pintura británica de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus obras hablan por sà solas y la crÃtica lo ha revalidado. Destaca su excentricidad en la transición del impresionismo al modernismo. Fundó el colectivo de pintores conocido como Camden Town Group, de tendencia posimpresionista. Su estilo no deja dudas de su avanzada genialidad. Pero hay algo más. Detrás esos trazos potentes, la solemnidad de su arte y su la mirada penetrante, dicen, hay un asesino.
Sickert sigue siendo fuente de especulación por su supuesta conexión con los crÃmenes de Jack el Destripador, una teorÃa que, pese a su persistencia en el debate público y cultural, carece de respaldo concluyente. Sin embargo, siempre se vuelve a caer en ella. A más de ocho décadas de su muerte, investigaciones recientes han intentado reexaminar su posible implicancia en los homicidios del East End londinense empleando métodos como la comparación de ADN, aunque los resultados no han logrado zanjar el enigma y han suscitado una amplia controversia en medios especializados y entre historiadores del arte.
Jack el Destripador fue un asesino en serie que operó durante el otoño de 1888. Se le atribuyen oficialmente al menos cinco vÃctimas, conocidas como "las cinco canónicas", mujeres que se dedicaban a la prostitución y fueron asesinadas con un patrón brutal de cortes en la garganta, mutilaciones abdominales y desfiguración facial. El caso se volvió un fenómeno mediático sin precedentes, en parte por la ferocidad de los ataques y por las cartas que el supuesto autor enviaba a la policÃa, incluyendo una famosa misiva titulada "Desde el infierno" que contenÃa parte de un riñón humano.
A pesar de las intensas investigaciones de Scotland Yard, que incluyeron entrevistas a miles de personas y la detención de unos 80 sospechosos, el asesino nunca fue capturado ni procesado. Su identidad sigue siendo uno de los mayores misterios de la criminologÃa, alimentando un sinfÃn de teorÃas que van desde criminales locales hasta figuras de la aristocracia. Entre los sospechosos figuran el barbero polaco Aaron Kosminski, el abogador Montague John Druitt (se suicidó poco después del último asesinato confirmado), el curandero estadounidense Francis Tumblety, el prÃncipe Alberto VÃctor (nieto de la reina Victoria) y Walter Sickert.
En 2002, la novelista criminal Patricia Cornwell amplificó el debate al publicar Retrato de un Asesino. Jack el Destripador - Caso cerrado, relanzando la hipótesis que asocia a Sickert con la identidad del asesino serial. Cornwell sustentó su afirmación en análisis de ADN mitocondrial hallado en sellos y sobres antiguos, presuntamente utilizados tanto por Sickert como por el propio Destripador. De acuerdo con la autora, "en un caso, el ADN mitocondrial, que asume proviene de Sickert, no puede ser eliminado pues existe una coincidencia con el ADN mitoncondrial encontrado en una de las cartas enviadas por Jack el Destripador". Esta aseveración figura entre las escasas pruebas materiales presentadas para apuntalar la presunta conexión, aunque varios expertos recalcan los lÃmites de este procedimiento: el ADN mitocondrial puede coincidir con el de entre el 1% y el 10% de la población, por lo que su valor probatorio es muy limitado.
Los crÃticos de esta lÃnea investigativa, incluyendo especialistas consultados por Scotland Yard y numerosos expertos en la historia de los asesinatos de Whitechapel, objetan que la mayorÃa de las cartas atribuidas al Destripador son consideradas bromas o falsificaciones. Además, algunos investigadores han señalado que la correspondencia familiar ubica a Sickert durante las fechas crÃticas de los crÃmenes en Francia, lo cual imposibilitarÃa su participación directa en los homicidios.
Los antecedentes de esta relación entre Sickert y la figura de Jack el Destripador se remontan a la década de 1970, cuando comenzaron a circular en el ámbito literario y periodÃstico teorÃas complejas de corte conspirativo. En 1976, el libro Jack the Ripper: The Final Solution de Stephen Knight aportó una versión en la que Sickert habrÃa sido obligado a participar en los asesinatos, alimentando el imaginario colectivo sobre una supuesta conjura monárquico-masónica en la que intervendrÃan figuras reales y miembros de la corte británica. Esta teorÃa adquirió popularidad gracias a la contribución de Joseph Gorman, quien afirmaba ser hijo natural del pintor e hijo de Alice Margaret Crook, presunta descendiente ilegÃtima del prÃncipe Alberto VÃctor.
El vÃnculo de Sickert con el mundo criminal y el aura oscura de los crÃmenes del East End fue, inicialmente, producto de su propio carácter histriónico y su predilección por los relatos ambiguos en cÃrculos sociales londinenses, en los que llegó a asegurar que habÃa ocupado la habitación del asesino y a dar eco al rumor de que el verdadero Destripador era un estudiante de veterinaria entregado posteriormente a un hospital psiquiátrico por su familia. Su inclinación por incluir temas de ambigua violencia y escenarios de marginalidad urbana en su pintura añadió, para algunos observadores, un matiz inquietante a estas afirmaciones, aunque carecen de pruebas documentales y solo circularon en forma de relatos orales y rumores.
La vida de Walter Sickert danza entre el arte y el escándalo. Nacido en Múnich el 31 de mayo de 1860 en una familia cosmopolita con raÃces danesas, alemanas e irlandesas, Walter Richard Sickert fue un artista que encarnó las tensiones y transformaciones del arte británico de su tiempo. Antes de consagrarse a la pintura, intentó una corta carrera escénica actuando en la compañÃa de Sir Henry Irving, para luego formarse bajo la tutela de James McNeill Whistler en Londres y, posteriormente, en ParÃs, donde conoció a Edgar Degas. Este contacto marcarÃa su estilo pictórico con un enfoque innovador del espacio y una gran preocupación por el dibujo.
Entre sus obras más reconocidas se encuentran las representaciones de escenas de teatro y vida nocturna en Londres, en las cuales exploraba la compleja interacción entre público, artistas y ambientes urbanos. La exhibición de estos cuadros en el New English Art Club y la posterior fundación del grupo de pintores británicos Camden Town Group posicionaron a Sickert como un referente de la transición del impresionismo al modernismo. Destacan en este periodo sus series pictóricas de temas ambiguos y oscuros, como las relacionadas con el llamado Crimen de la ciudad de Camden, pintadas a partir de 1907, donde las escenas de parejas en habitaciones pequeñas e iluminaciones poco naturales remiten a conflictos de comunicación y a una visión casi teatral de la tensión social y emocional cotidiana.
Uno de sus mecenas y principales coleccionistas fue Lord Beaverbrook, quien reunió una de las mayores pinacotecas dedicadas a Sickert, hoy conservada en la Beaverbrook Art Gallery en Fredericton, en la provincia canadiense de Nuevo Brunswick. Este fondo incluye cartas y correspondencia privada que testimonian sus redes personales y profesionales. Las interpretaciones sobre su posible vÃnculo con Jack el Destripador quedaron también inscritas en su obra, con cuadros como El cuarto de Jack el Destripador, pintado en tonos oscuros y atmósfera opresiva, alojado en la galerÃa municipal de arte de Mánchester. Es una pintura al óleo sobre lienzo realizada entre 1906 y 1907. Supuestamente Sickert tuvo el dato de cuál era el edificio donde vivÃa el asesino y fue al lugar, al piso 6 de Mornington Crescent. La casera le habrÃa dicho que ese dormitorio habÃa pertenecido al Destripador en 1888. Entonces lo pintó. Wendy Baron, escribiendo para la Yale University Press, calificó la pintura de "melancólica" y "siniestra".
A lo largo de las décadas, la conexión entre Sickert y los homicidios de Whitechapel ha suscitado valoraciones encontradas entre historiadores, criminólogos y escritores. Autores como Jean Overton Fuller, en Sickert y los CrÃmenes del Destripador (1990), sostienen que el artista fue no solo cómplice sino autor material de los asesinatos. Sin embargo, la mayorÃa de los estudiosos descarta la solidez de estas afirmaciones debido a la falta de pruebas irrefutables.
Una opinión recurrente en los análisis citados es que el principal ejecutor de los crÃmenes, según la hipótesis conspirativa, habrÃa sido el médico de la corte Sir William Withey Gull, mientras que Sickert y el cochero John Charles Netley habrÃan actuado como asistentes. Estas posiciones han sido fuertemente cuestionadas, e incluso el propio Stephen Knight dudaba de la posibilidad de que Sickert hubiera cometido actos homicidas, pues "los artistas y los escritores pueden adquirir una morbosa obsesión por los asesinatos pero nunca se ha sabido de un artista que cometiera un asesinato premeditado".
Como parte de la reconstrucción histórica, la publicación en 1970 de un artÃculo por el médico Dr. Thomas Stowell en la revista The Criminologist planteó la tesis de que el asesino tenÃa sangre real o era al menos una figura de gran relevancia social. En dicho artÃculo se mencionaba al culpable bajo el apodo "Mr. S", lo que, años más tarde, algunos lectores asociaron gratuitamente a Walter Sickert por la inicial de su apellido.
Fuente: telam
